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19/06/2017 > Desechos tecnológicos

¿Qué hacer cuando tu celular quedó obsoleto y no logramos venderlo? ¿Si el microondas dejó de funcionar y ya no resiste reparación? ¿Cuál es el destino de nuestros aparatos tecnológicos cuando ya no cumplen la función para la cual fueron adquiridos? Sobre esto y el impacto ambiental que generan los residuos tecnológicos hablamos en la columna de hoy.

El continuo e incesante desarrollo de las tecnologías provoca una obsolescencia en los aparatos, devenida en parte por las exigencias del mercado que obligan a los productores a fabricar artefactos menos duraderos y, por otra parte, al valor incorporado en cada desarrollo tecnológico lo cual acrecienta el mejor funcionamiento de cada equipo, lo cual convierte en obsoleto a la anterior versión del mismo.

Este tipo de residuos se han convertido en una preocupación de los Estados y la ciudadanía, no sólo por la acumulación de basura que generan, sino también porque los componentes  de los equipos, fueron producidos con sustancias peligrosas que pueden contaminar el suelo, el agua, el aire si no son tratados correctamente.

A los efectos de la Ley 14321[1] se especifica la terminología empleada para designar aquello que será motivo de interés por parte del Estado en relación a los desechos tecnológicos:

1) Aparatos Eléctricos o Electrónicos (AEEs): “Aparatos que para funcionar requieren de corriente eléctrica o campos electromagnéticos, y los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir tales corrientes y campos pertenecientes a las categorías indicadas en el Anexo I y que están destinados a utilizarse con una tensión nominal no superior a mil (1.000vw) voltios en corriente alterna y mil quinientos (1.500vw) voltios en corriente continua.

2)  Residuos de aparatos eléctricos o electrónicos (RAEEs): Aparatos eléctricos y electrónicos desechados o a desecharse, sus componentes, subconjuntos y consumibles que forman parte de los mismos, procedentes tanto de hogares particulares como de usos profesionales, a partir del momento en que pasan a ser residuos.

Por lo tanto, los RAEEs serían “El conjunto de grandes electrodomésticos (heladeras, aires acondicionados, calefactores eléctricos, lavavajillas, cocinas, lavarropas, secarropas), pequeños electrodomésticos (aspiradoras, tostadoras, batidoras, cafeteras, etc.), electrónicos de consumo (radios, televisores, videos, equipos de música, instrumentos musicales, etc.), equipos informáticos y de telecomunicaciones (computadoras, notebooks, celulares, impresoras, teclados, escáneres, copiadoras, proyectores, etc.), pilas y baterías, y aparatos de iluminación”.

Ahora bien, detengámonos por un instante en imaginar la gran cantidad de basura tecnológica que se acumula anualmente, no sólo en la carcasa (aluminio y metales) sino también en los componentes de cada artefacto.  En este sentido, un informe realizado por la Unión Europea menciona que los desechos tecnológicos incluyen un 3 por ciento de elementos potencialmente tóxicos, entre ellos plomo, mercurio, berilio, selenio, cadmio, cromo, sustancias halogenadas, u otros más complejos como clorofluorocarbonos, bifenilos, arsénico y el amianto, entre otros. Siguiendo esta línea de indagación la Universidad de las Naciones Unidas[2] realizó un ranking de países Latinoamericanos que llevan la delantera en acumulación de RAEE: América Latina generó en el año 2014 unas 3,9 millones de toneladas de RAEE, el 9% de los generados a nivel mundial. Argentina está en el tercer lugar, después de Brasil y México, con una generación de 292 kilotoneladas. Esto significa 6,9 kg de RAEE por habitante, superior a la media de Latinoamérica de 6,6 kg y la media mundial de 5,6 kg.

¿Cómo se puede llegar a estas cifras?

Impulsados por el consumo exacerbado, enmascarado en la obsolescencia tecnológica que revela el motor de la economía lineal a gran escala, las empresas diseñan tecnología a corto plazo, pero también crean en los sujetos la percepción de que aquello que poseen ya no cumple con las expectativas generando la necesidad del recambio por el hecho de que aparece una versión actualizada del mismo producto.

¿Qué podemos hacer con los RAAEs?

Diferentes empresas y organizaciones no gubernamentales se ocupan del reciclado y reutilización de la basura tecnológica, a las cuales puede acudir cualquier persona. Algunas de ellas son:

Silkers: Empresa dedicada a la recolección, gestión sustentable de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Con foco en procesos de valorización de equipos de informática, telecomunicaciones, aparatos electrónicos de consumo y baterías recargables. Para más datos en: http://www.silkers.com.ar

Que reciclo: Se trata de una fundación sin fines de lucro, cuyo objetivo es recuperar los materiales de informática y electrónica tanto de particulares como de empresas, realizar un testeo de las posibilidades de reutilización y reciclaje para luego reincorporarlo al mercado. Para más información: http://www.quereciclo.org/

Conexión reciclado: tiene como objetivo dinamizar el mercado de subproductos, a través de tres herramientas gratuitas orientadas a empresas y organizaciones involucradas en la generación, acopio, reciclaje, recupero o reutilización de residuos industriales, agropecuarios y sólidos urbanos. La metodología es através del circuito de oferta y demanda, tal como una bolsa de subproductos donde se intercambian residuos no peligrosos.  Para más información: http://www.conexionreciclado.com.ar/

Por otro lado, les dejamos dos tips para tener presentes en pos de un mejor uso y durabilidad de los equipos eléctricos y reducir la basura electrónica:

  • Limpiar los conductos y filtros de los aires acondicionados anualmente como así también comprobar el nivel de refrigeración de los mismos.
  • Darle mayor durabilidad a los cartuchos de tinta de nuestras impresoras: Predeterminando la impresión en calidad borrador, utilizando en lo posible la tipografía EcoFont o Garamont (las cuales consumen menos tinta en la impresión de documentos), cuando se adquiere un cartucho guardarlo en lugar fresco, seco y oscuro hasta su uso, imprimir sólo lo necesario.
  • Al comprar un celular nuevo, dejar cargar la batería por 24 hs (con el aparato apagado) esto aumenta las posibilidades de una mayor durabilidad del teléfono como así también de su calidad de funcionamiento.

 

[1] Ley 14321: Consultado en: http://www.gob.gba.gov.ar/legislacion/legislacion/l-14321.html Fecha de consulta junio de 2017

[2]  Silva, Javier (2014) La amenaza de la tecnobasura. Disponible en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14164538

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