Notas de interés

Aportes para la construcción de “Universidad Ciudad del conocimiento”. La experiencia del Campus Virtual UNLa.

 

<<<Por Laura Virginia Garbarini y María Sol Quiroga>>>

Artículo publicado en la Revista Colombiana de Computación, Vol. 21, No. 1, enero-junio 2020, pp. 13-19.

 

 

Resumen. La Universidad Nacional de Lanús es una universidad pública y autónoma de la República Argentina, creada en 1995, y que se caracteriza por estar establecida en la Provincia de Buenos Aires. Se considera a sí misma como urbana y comprometida con la resolución de los problemas regionales y nacionales. El proyecto institucional acá presentado promueve la construcción de una ciudad del conocimiento que supere la idea de universidad claustro y articule localmente a los productores de saberes científicos, socioculturales, tecnológicos y políticos. Desde la Dirección del Campus virtual  se ha planteado un modelo pedagógico cuyas propuestas educativas estén basadas en los principios rectores de la actividad académica de la UNLa: transdisciplinariedad, problematización de los saberes y modalidad de trabajo en taller. En el presente texto se comparte el proyecto con la creencia de que este ha fortalecido la propuesta educativa de calidad en la institución, la democratización de la enseñanza y la inclusión social.

Palabra clave: Universidad, Conocimiento, Campus virtual, Proyecto pedagógico, Entornos virtuales.

1.Introducción

La Universidad Nacional de Lanús es una institución de educación superior pública y autónoma de la República Argentina. Creada en 1995, se caracteriza por estar establecida en el conurbano de la Provincia de Buenos Aires, zona suburbanizada a partir de la industrialización por sustitución de importaciones, y cuyo crecimiento en la década de 1930 le otorgó un perfil particular. Es un escenario de radicación de migrantes internos sobre una población de inmigrantes ya asentada y presenta una alta densidad de población por estar ubicada cerca del acceso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También se caracteriza por su   alta densidad institucional, compuesta por gran cantidad de organizaciones civiles, culturales, educativas, recreativas y pequeñas y medianas empresas, gracias a las cuales se genera un entramado social que enriquece las posibilidades de vinculación y articulación con la comunidad.

Así, desde sus inicios la UNLa se ha considerado a sí misma como una universidad urbana, comprometida con el medio local y con la resolución de los problemas regionales y nacionales. En este trabajo se desarrolla el contexto institucional en el que se inscriben las misiones, funciones y tareas del Campus virtual UNLa, su desarrollo y el modelo pedagógico que lo sustenta. Finalmente se harán algunas reflexiones a modo de conclusión sobre los desafíos pendientes.

 

2.Contexto institucional

Según el artículo n.° 2 de su estatuto, la Universidad Nacional de Lanús “tiene como misión primaria contribuir a través de la producción y distribución de conocimiento y de innovaciones científico tecnológicas, al desarrollo económico, social y cultural de la región, a fin de mejorar su calidad de vida y fortalecer los valores democráticos en el conjunto de la sociedad, articulando el conocimiento universal con los saberes producidos por su comunidad” (Universidad Nacional de Lanús, 2014, p. 2).

Fiel a este principio, la UNLa, que se define a sí misma como una universidad urbana y comprometida con la comunidad, organiza su estructura académica en torno a problemas sociales y no a disciplinas, con el fin de generar conocimientos que, a la hora de intervenir sobre la realidad, deriven con eficacia en la toma de decisiones. Es decir, la UNLa se propone crear conocimiento por medio de la investigación, a partir de problemas regionales y, particularmente, de los que son parte de su entorno. En el marco de la misión social de la universidad que prioriza la democratización de la enseñanza, se establece el desarrollo de una propuesta educativa basada en tres ejes fundamentales relacionados entre sí: La articulación de saberes, que propone como estrategia educativa la transdisciplinariedad, reforzando los vínculos de enseñanza entre las diferentes carreras y áreas problemáticas de la UNLa.

La Problematización de saberes, que es definición institucional de que organizar los saberes en torno  a problemáticas se vincula con el reto de la alfabetización digital, que supone un desafío a la hora de sistematizar la información y de generar nuevos conocimientos; por último,

El tercer eje se relaciona con la modalidad de trabajo en taller, que organiza la producción del conocimiento en un encuadre áulico, tanto presencial como virtual, de circulación de los saberes y de reconstrucción del conocimiento, y que permite la relación entre teoría y práctica en el aprendizaje simulando escenarios de situaciones profesionales.

 

3.Marco teórico del modelo pedagógico

En la actual sociedad del conocimiento, la integración de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje influyeron en la transformación de la idea de educación a distancia. Siguiendo a Fainholc (1999, p. 24), la educación a distancia puede definirse a partir de dos elementos principales: la separación física del profesor y el estudiante, y el control volitivo que el estudiante asume del proceso de aprendizaje. Desde sus comienzos en la era industrial moderna, las propuestas de la educación a distancia utilizaron los medios tecnológicos disponibles para generar las mismas condiciones que se daban en el aprendizaje presencial (envío de materiales por correspondencia, la radio y más adelante la televisión). Con el desarrollo de Internet, un primer momento estuvo marcado por el uso del correo electrónico, lo que permitía una llegada más rápida y eficaz de los materiales de estudio, aunque el modelo pedagógico tradicional no se vio sustancialmente modificado (clases expositivas donde el docente era considerado el único depositario del saber). Más adelante, el advenimiento de las plataformas de aprendizaje marcó un verdadero cambio en la concepción de la educación a distancia, ya que estas ofrecen la posibilidad de publicar materiales de distinto tipo y en diversos formatos, además de crear espacios de comunicación e interacción entre los estudiantes y el docente.

E-learning y educación virtual fueron conceptos que se utilizaron para denominar estas nuevas formas de acercarse al conocimiento y promover procesos de aprendizaje a distancia.

En este contexto, son los desarrollos de la denominada Web 2.0 los que abren una nueva etapa transformando  completamente  el modelo de la educación a distancia hasta el punto de no concebir el  uso de las tecnologías con el fin de “acortar la distancia”, propio del modelo original de la educación a distancia, sino en proponer un nuevo escenario que permita el desarrollo de los procesos de construcción del conocimiento a través de la interacción entre pares con las fuentes de información. Cabe resaltar que la diferencia entre la Web 1.0 y la 2.0 radica en el hecho de que la última es interactiva y se fundamenta en la participación, la colaboración, la producción conjunta y compartida de conocimientos; impregnando las propuestas educativas.

García Aretio et al., (2007) clarifican la idea de “educación a distancia” desarrollada en el contexto    de Internet. Argumentan que la educación a distancia no excluye al aula tradicional; de hecho, ambas modalidades poseen lógicas similares: los canales de comunicación y los recursos en los que se ha apoyado la educación a distancia desde sus inicios dieron por supuesta la separación espacio-temporal, por lo que la interacción entre los agentes principales era sumamente limitada. De ahí que las metodologías no presenciales fueran consideradas por muchos una enseñanza de segunda clase. La separación física no implica necesariamente una separación funcional cuando el marco de acción se traslada al ciberespacio. Así, la educación virtual puede darse en cualquier lugar y momento sin recintos precisos ni cerrados, sin que los aspectos temporales y geográficos sean un obstáculo. Por lo tanto, hoy las tecnologías digitales crean nuevos espacios para la interacción pedagógica, permitiendo trascender el papel de auxiliar didáctico que usualmente se le asignaba a la tecnología educativa. Dejan de ser solo un medio o recurso didáctico para convertirse en un espacio material, simbólico y social en el que se desenvuelven las acciones educativas con una impronta participativa y constructivista.

Autores como el sociólogo Jeremy Rifkin advierten que habría que centrar la atención en las nuevas prácticas culturales y mentalidades que han madurado alrededor de las nuevas herramientas y plataformas tecnológicas, como puede observarse en la Web 2.0, con un papel más activo del usuario, que se transforma de consumidor en prosumidor (Rifkin, 2014, p. 246).

Con relación a estos cambios complejos en la educación, Julio Cabero Almenara (2015) dice que la incorporación de la tecnología a la educación puede pensarse desde tres posiciones que el autor denomina “TIC, TAC y TEP” (p. 22).

Desde la perspectiva de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), los recursos tecnológicos son percibidos como facilitadores para la transmisión de información y adaptables a cualquier situación de enseñanza, independientes de las características de los estudiantes, lo que permite conseguir con ellos una verdadera formación audiovisual, multimedia e hipertextual. Desde esta posición, los conocimientos que el docente debe tener para su utilización se centran en la vertiente tecnológica e instrumental, destacándose su visión transmisora.

Desde la posición de las TAC (Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento), se piensa la tecnología como un instrumento facilitador del aprendizaje, con el objetivo de aprender de manera significativa. Lo importante en esta visión es qué estrategias y metodologías se aplican para alcanzar los objetivos previstos y crear nuevos escenarios de comunicación para el aprendizaje, reflexionando cómo puede usarse la tecnología para modificar la práctica docente.

Desde la posición de las TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación), se las entiende como instrumentos para la participación y la colaboración entre docentes y estudiantes, que además no tienen que estar situados necesariamente en el mismo espacio y tiempo. Se parte de la perspectiva de que el aprendizaje tiene una dimensión social, y que la formación implica aprender en comunidad y ser capaz de interactuar y colaborar para construir el conocimiento. Es importante tener en cuenta que el aprendizaje ya no se produce solamente en las instituciones educativas, sino que es cada vez más ubicuo; de aquí que la función de las instituciones educativas sea hoy la integración de diferentes aprendizajes que se producen en contextos diferenciados. Supone también que docente y estudiante sean más proactivos, y por tanto no solo consuman información, sino que también la creen.

Desde el Campus virtual de la Universidad Nacional de Lanús, y en consonancia con los citados especialistas, se reconoce la compleja relación entre la adopción de propuestas tecnológicas y las prácticas educativas, por lo que se deben tener en cuenta los recursos (materiales y humanos) así como con la formación docente y las iniciativas de políticas educativas. Pero la incorporación de dichas propuestas no es suficiente para mejorar la calidad de la educación; el impacto de la esfera tecnológica en todo el sistema social exige una revisión continua de las condiciones y de los escenarios en los que la mencionada relación se establece. Es importante, entonces, adoptar un pensamiento en prospectiva que permita anticipar los cambios posibles en las instituciones educativas y en sus actores.

 

4.Desarrollo del Campus Virtual de la UNLa

Desde su conformación al cada vez más generalizado uso de las TIC en las prácticas educativas, estas se suman a las políticas ya iniciadas y sostenidas por la universidad, en pos de favorecer la inclusión, la democratización del conocimiento y las mejoras en las propuestas formativas. Se gesta entonces un proceso más amplio de incorporación de dichas herramientas, en el marco de un profundo análisis y reflexión que reconoce la compleja relación entre tecnologías y prácticas universitarias, entendiendo que su mera incorporación no garantiza el cumplimiento del propósito de mejorar los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

 

4.1. Organización y gestión del Campus Virtual UNLa

La UNLa crea por la Resolución Rectoral 1589 del año 2009 un Campus virtual, asignado al Vicerrectorado la tarea de su organización (Universidad Nacional de Lanús, 2009). Posteriormente, se crea la dirección de esta dependencia a través de la Resolución del Consejo Superior n.º 161/13 (Universidad Nacional de Lanús, 2013b) y en el mismo año por Resolución del Consejo Superior n.º 11/13 se aprueba su Modelo Pedagógico y su Manual de Procedimientos (Universidad Nacional de Lanús, 2013a, p. 10).

El Campus virtual de la UNLa es centralizado y transversal a los departamentos y secretarías, con los que trabaja articuladamente para optimizar las propuestas a distancia de la universidad.

Respecto a los fines del Campus virtual UNLa vale la pena destacar el papel que cumplen las tecnologías digitales en este campo de experiencias, por su capacidad para ampliar las redes de producción y transmisión de conocimiento y por inspirar la creación de ámbitos renovados para el trabajo académico entre docentes y estudiantes.

En general, las funciones consisten en acompañar a la comunidad educativa en los procesos de acercamiento e inclusión de las tecnologías digitales, en promover espacios de reflexión en torno a la construcción de nuevas identidades digitales, en facilitar el uso de distintas herramientas de comunicación y de socialización de la información y, particularmente, en orientar a todos aquellos docentes que por distintas razones proyectan virtualizar sus espacios curriculares (asignatura, curso, seminario u otro).

Virtualización está definida aquí como el proceso de diseño, planificación, gestión y evaluación de un espacio curricular mediado por tecnologías digitales, lo cual implica, entre otras tareas, la elaboración o selección de materiales didácticos en diversos formatos (escritos, audiovisuales, hipertextuales y otros), la generación de espacios de intercambio académico y demás actividades relacionadas con los procesos de enseñanza y de aprendizaje en el Nivel Superior.

La virtualización implica tomar una serie de decisiones que, a partir del análisis y la evaluación de los contextos de formación, además de las competencias que requiere cada campo profesional, se determina la conveniencia de construir un espacio totalmente virtual o la coexistencia y complementariedad de ambos métodos educativos (presencial y virtual). En la UNLa se pueden reconocer los siguientes usos de su entorno virtual:

  • Desarrollo de ofertas de educación a
  • Apoyo a la enseñanza presencial con “aulas extendidas”.

La modalidad de enseñanza presencial aprovecha las posibilidades que le brinda el entorno virtual para enriquecer la propuesta pedagógica. Este es el caso del Ciclo de Licenciatura en Economía empresarial, que incluye en su plan de estudio el uso de aulas extendidas para todas las materias del plan.

En la actualidad, el Campus virtual UNLa está conformado por docentes especializados y organizados en diferentes equipos de intervención: Asesoramiento Didáctico, Diseño y Comunicación, Capacitación Pedagógica y Tecnológica, Desarrollo e Innovación, y Administración Técnica. El equipo de Asesoramiento Didáctico brinda asesoramiento para la planificación, gestión y evaluación del espacio curricular. El equipo de Diseño y Comunicación realiza el diseño de los materiales de estudio y del entorno visual de las propuestas curriculares virtuales, así como el diseño de las comunicaciones internas y externas del Campus virtual UNLa. El equipo de Capacitación Pedagógica y Tecnológica realiza capacitaciones grupales e individuales relacionadas con el uso de la plataforma educativa de la universidad y a las características de las aulas virtuales. El equipo de Desarrollo e Innovación desarrolla y actualiza propuestas informáticas asociadas al entorno virtual de enseñanza y de aprendizaje, y también desarrolla, adapta y actualiza los sistemas de comunicación, con el objetivo de optimizar la gestión de dicho entorno y de difundir las actividades y propuestas de las diferentes áreas que lo integran. Por último, el equipo de Administración Técnica se encarga de realizar las tareas de mantenimiento de la plataforma tecnológica del Campus virtual UNLa y de brindar soporte técnico y administrativo a los usuarios.

Además de estos equipos debe mencionarse la tarea que lleva a cabo el Equipo de Referentes del Campus virtual, que está integrado por docentes o personal administrativo perteneciente a departamentos o secretarías de la universidad. Cada uno de ellos es elegido por los directores de esas dependencias para desempeñar el rol de nexo entre las carreras o cursos y el Campus virtual, con el objetivo de organizar y centralizar las inquietudes y necesidades de los directores, docentes, asistentes y estudiantes con respecto al uso del entorno virtual en la institución en el contexto de una propuesta de educación a distancia.

 

5. Modelo pedagógico del Campus Virtual UNLa

Desde sus inicios, nuestra universidad ha reflexionado sistemáticamente sobre el modelo institucional y su inserción en un contexto de cambio. Como expresa Jaramillo (2008): La información se genera, se acumula y distribuye cada vez más por el ciberespacio. La economía súper simbólica y la tecnología ciberespacial derrumban día a día no solo las paredes áulicas de los centros de enseñanza sino de las fronteras nacionales (…). Una sociedad del conocimiento como la que estamos viviendo, requiere modificar nuestro concepto de universidad claustro por el de universidad–ciudad del conocimiento. Solo así, la universidad podrá aspirar a desempeñar su función protagónica en la creación de una nueva civilización y un nuevo futuro (p. 58).

Por esta razón, la universidad continúa atendiendo a las transformaciones propiciadas por la innovación tecnológica y por el desarrollo de las más recientes TIC que hoy son medios poderosos para la innovación de las propuestas de formación universitaria.

El Modelo Pedagógico que se propone responde, como ya se anticipó, a los lineamientos del Proyecto Institucional de la UNLa, creada a las puertas del siglo XXI, “cuando el conocimiento se ha convertido  en la fuerza productiva mayor de la humanidad” (Universidad Nacional de Lanús, 1998, p. 48). Dicho proyecto promueve la construcción de una ciudad del conocimiento y conlleva la función de articular a los productores de saberes científicos, socioculturales, tecnológicos y políticos.

La UNLa, al configurar su sistema institucional de educación a distancia, propone un modelo pedagógico afín a estas ideas, destacando que la articulación interdisciplinaria, la relación de la universidad con los problemas de la sociedad y la intervención en la práctica (como estrategias didácticas y apoyadas en entornos digitales) potencian la construcción de conocimientos, el trabajo en red y enriquecen la comunicación entre todos los actores involucrados.

 

6.Potencialidades con que se cuenta y obstáculos y dificultades que se prevén

En la universidad existen potencialidades institucionales que fortalecen las propuestas en la modalidad a distancia. Entre ellas pueden destacarse las decisiones de innovación y desarrollo del parque tecnológico, la incorporación de profesionales de distintos campos disciplinarios, la permanente ampliación de la oferta académica y, especialmente, los procesos de reflexión compartida e interdisciplinaria que van acompañando las transformaciones de orden tecnológico, comunicacional y pedagógico. Esto permite que el Campus virtual sea transversal a los departamentos académicos, que se observan tanto en la reconceptualización de los espacios de intervención inicialmente previstos como en sus producciones.

Con respecto a las dificultades a superar, cabe ampliar y fortalecer un conjunto de acciones que convoquen a mayor número de docentes a la participación en experiencias educativas con inclusión tecnológica, pues con ellas se abre la oportunidad de redefinir los modos de operación con el saber que se privilegian en la cultura universitaria. Este problema no es privativo de UNLa, dado que, en general, atraviesa las prácticas

docentes de los distintos niveles del sistema educativo. Esto ha sido explicado un tanto “livianamente”, en términos de “resistencia” y “conservadurismo” (Dussel et al., 2010, pp. 85–89).

Lo interesante de este enfoque es que abre una serie de debates que todavía no se han arraigado en las propuestas de formación de los docentes, al menos de forma masiva, a pesar de comprobar por medio     de algunas encuestas e investigaciones, el apoyo de los profesores a los medios digitales en las aulas.  Pero coincidiendo con el planteamiento de Dussel et al., (2010) puede agregarse que, pese a ser usuarios frecuentes de las tecnologías, buena parte de los docentes poseen ciertas limitaciones para la planificación de un nuevo repertorio de estrategias didácticas con dichos recursos.

Todas estas son cuestiones sobre las que la institución debe seguir trabajando en una articulación intrainstitucional, privilegiando el diálogo al interior del colectivo docente.

 

7. Conclusiones

Hasta aquí se han señalado de manera general aquellos aspectos e intencionalidades que fundamentan la construcción de un Proyecto Institucional de Educación a Distancia en la Universidad Nacional de Lanús. A modo de síntesis se destaca el valor que tiene esta modalidad  como opción pedagógica que, enriquecida por la inclusión de tecnologías digitales, favorece la producción y circulación de saberes en contextos cada vez más amplios de interacción social, y en este sentido, se articula con los principios del marco institucional UNLa antes mencionados, que resaltan el carácter público del conocimiento y la democratización para el acceso al mismo.

La inclusión de las TIC permite generar procesos de reflexión en torno al sentido, el significado y las maneras de diseñar propuestas educativas capaces de enriquecer el marco actual de las prácticas universitarias. Esto significa que, si bien la reflexión es inherente a la enseñanza entendida como proceso intencional ciertamente guiado, metódico, pero a la vez flexible para considerar los cambios que mejor se ajusten a distintos contextos y grupos (Davini, 2015), también es posible afirmar que la inclusión de las tecnologías en las experiencias educativas abre oportunidades para que los docentes puedan interpelar su propio quehacer y el de otros, en dirección a transformar las prácticas de enseñanza de la universidad.

Por último, existe la necesidad de hacer una constante evaluación de la incorporación de las TIC a la enseñanza universitaria (específicamente en la UNLa) con la finalidad de producir conocimiento que permita brindar elementos para la toma de decisiones, transferir los aprendizajes surgidos de experiencias innovadoras y orientar el mejoramiento de la calidad y de la democratización de la educación superior (Neirotti, 2005, p. 97).

Todo esto con la intención de que este proceso de evaluación sea un aprendizaje y que constituya un momento reflexivo de la acción, que ayude a ordenar la intervención y la gestión, asumiendo que dicha evaluación ayude a tomar mayor conciencia de las limitaciones y a desarrollar la capacidad de solucionar las limitaciones de las que se toma conciencia (Neirotti, 2005, p. 98).

 

Agradecimientos

Este proyecto institucional se desarrolla gracias al acompañamiento de un equipo de trabajo interdisciplinario que de manera articulada realiza actividades de enseñanza, investigación y cooperación. Gracias a este equipo es posible pensar en una gestión de calidad e inclusiva, por lo que acá se le hace un reconocimiento especial. Pueden consultarse las actividades desarrolladas por el Campus virtual UNLa en el siguiente enlace: http://campus.unla.edu.ar/

 

Declaración de conflicto de intereses

Las autoras declaran no tener conflicto de intereses con respecto a la investigación, autoría o publicación de este artículo.

 

Referencias

Cabero Almenara, J. (2015). Reflexiones educativas sobre las tecnologías de la información y comunicación. Tecnología, Ciencia y Educación, 1, 19–27.

Davini, M. C. (2015). La formación en la práctica docente. Colección voces de la educación. Ed. Paidós, Buenos Aires, Argentina.

Dussel, I., Minzi, V., Mosenson, F., Pagola, L., y Peirone, F. (2010). La educación alterada. Aproximación a la escuela del siglo XXI. Salida al Mar Ediciones.

Fainholc, B. (1999). La interactividad en la educación a distancia. Ed. Paidós, Buenos Aires, Argentina.

García Aretio, L., Ruiz Corbella, M., y Domínguez Figaredo, D. (2007). De la educación a distancia a la educación virtual. Editorial Ariel, Barcelona, España.

Jaramillo, A. (2008). Universidad y proyecto nacional. Remedios de Escalada. Ediciones de la UNLa Universidad Nacional de Lanús, Buenos Aires, Argentina.

Neirotti, N. (2005). Elementos conceptuales y metodológicos para la evaluación de políticas y programas sociales. Buenos Aires, Argentina. Recuperado de https://campus.fundec.org.ar/admin/archivos/Neirotti 2005 Elementos conceptuales y metodológicos.pdf

Rifkin, J. (2014). La sociedad de coste marginal cero: el internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo. Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, España.

Universidad Nacional de Lanús. (1998). Proyecto institucional de la UNLa. Universidad Nacional de Lanús. (2009). Resolución Rectoral No 1589/09. Universidad Nacional de Lanús. (2013a). Resolución del Consejo Superior No 11/13. Universidad Nacional de Lanús. (2013b). Resolución del Consejo Superior No 161/13.

Universidad Nacional de Lanús. (2014). Estatuto de la Universidad Nacional de Lanús. Recuperado de http://www. unla.edu.ar/documentos/resoluciones_asamblea/R.AU.N_001-14–30.01.14 Resolucion modificacion Estatuto.pdf

 

Sobre las autoras

Laura Virginia Garbarini

Profesora de Historia egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctoranda en Educación en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Profesora investigadora en el Departamento de Planificación y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Lanús, desde 1997. Consejera departamental por el claustro docente para el período 2014-2017 y 2017-2020. Investigadora en el tema de educación virtual y políticas públicas de educación con tecnologías.

María Sol Quiroga

Arquitecta graduada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Universidad Nacional de La Plata, (UNLP), Especialista en Historia y Crítica de la Arquitectura y del Urbanismo por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), y Doctora en Ingeniería de Proyectos en Medio Ambiente, Seguridad, Calidad y Comunicación, por la Escola Tècnica Superior d´ Enginyeria Industrial (ETSEIB), Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Barcelona, España.

El Campus Virtual UNLa: Un proyecto de gestión innovadora

Publicado en las MEMORIAS CONGRESO INTERNACIONAL DE INNOVACIÓN EDUCATIVA (CIIE) 2019

 

<<<Por Laura Virginia Garbarini y María Sol Quiroga>>>

 

Resumen

Esta ponencia reflexiona acerca de la experiencia de gestión llevada adelante por la Dirección del Campus Virtual dependiente del Vicerrectorado de la Universidad Nacional de Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

La misma se enmarca en un proyecto institucional que promueve la construcción de una “ciudad del conocimiento” que supere la idea de “universidad claustro” y articule localmente a los productores de saberes científicos, socioculturales, tecnológicos y políticos.

Dentro de este proyecto, desde la Dirección del Campus Virtual se ha planteado un modelo pedagógico desarrollado en un entorno virtual, en el cual la construcción de las propuestas educativas, al igual que en la modalidad presencial, está basada en los principios rectores de la actividad académica de la UNLa: la transdisciplinariedad, la problematización de los saberes y la modalidad de trabajo en taller.

En este trabajo se desarrollarán las principales características del modelo de gestión propuesto para llevar adelante el proyecto institucional, haciendo énfasis en la descripción de un Programa de Reflexión y Sensibilización del uso de las TIC en la Enseñanza Superior (P.Re.Sen.T.E. UNLa), cuya implementación creemos ha fortalecido, tanto la propuesta educativa de calidad en la institución, como la democratización de la enseñanza y la inclusión social.

 

Palabras clave: universidad, campus virtual, gestión innovadora, transversalidad

 

  1. Introducción

La Universidad Nacional de Lanús es una universidad pública y autónoma de la República Argentina. Creada en 1995, se caracteriza por estar establecida en el conurbano

de la Provincia de Buenos Aires, zona suburbanizada a partir de la industrialización por sustitución de importaciones, cuyo crecimiento en la década de 1930 le otorgó un perfil particular. Escenario de radicación de migrantes internos sobre una población de inmigrantes ya

asentada, presenta una alta densidad de población por estar ubicada cerca del acceso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, se caracteriza por una alta densidad institucional, compuesta por gran cantidad de organizaciones civiles, culturales, educativas, recreativas,

pequeñas y medianas empresas, que generan un entramado social que enriquece las posibilidades de vinculación y articulación.

Así, desde sus inicios la UNLa se ha considerado a sí misma como una universidad urbana y comprometida con el medio local y con la resolución de los problemas regionales y nacionales.

Desde sus inicios, la comunidad académica que integra nuestra universidad ha reflexionado sistemáticamente sobre el modelo institucional y su inserción en un contexto de cambio.

 

  1. Desarrollo

2.1 Marco teórico

En la actual sociedad del conocimiento, la integración de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje influyeron en la transformación de la idea de educación a distancia.

Siguiendo a Beatriz Fainholc (1999) la educación a distancia puede definirse a partir de dos elementos principales: la separación física del profesor y el estudiante, y el control volitivo que el estudiante asume del proceso de aprendizaje. Desde sus comienzos en la era industrial moderna, las propuestas de la EaD utilizaron los medios tecnológicos disponibles para generar las mismas condiciones que se daban en el aprendizaje presencial (envío de materiales por correspondencia, la radio y más adelante la televisión).

Con el desarrollo de Internet, un primer momento estuvo marcado por el uso del correo electrónico, lo que permitía una llegada más rápida y eficaz de los materiales de estudio, aunque el modelo pedagógico tradicional no se vio sustancialmente modificado (clases expositivas

donde el docente era considerado el único depositario del saber). Más adelante, el advenimiento de las plataformas de aprendizaje marcó un verdadero cambio en la concepción de la EaD, ya que ofrecen la posibilidad de publicar materiales de distinto tipo y en diversos formatos,

y crear espacios de comunicación e interacción entre los estudiantes y el docente.

E-learning y educación virtual fueron conceptos que se utilizaron para denominar estas nuevas formas de acercarse al conocimiento y promover procesos de aprendizaje a distancia.

En este contexto, son los desarrollos de la denominada web 2.0 los que abren una nueva etapa transformando completamente el modelo de la EaD, a punto tal de no concebir el uso de las tecnologías con el fin de “acortar la distancia”, propio del modelo original de la EaD, sino en

proponer un nuevo escenario que permita el desarrollo de los procesos de construcción del conocimiento a través de la interacción entre pares con las fuentes de información. Cabe resaltar que la diferencia entre la web 1.0 y la 2.0 radica en el hecho de que ésta última es interactiva y

se fundamenta en la participación, la colaboración, la producción conjunta y compartida de conocimientos; impregnando las propuestas educativas.

En este sentido, Lorenzo García Aretio (2007) clarifica la idea de educación a distancia desarrollada en el contexto de Internet. Argumenta que la educación a distancia no excluye el aula tradicional, aunque eso no signifique que ambas modalidades posean lógicas similares. Los

canales de comunicación y los recursos en los que se ha apoyado la educación a distancia desde sus inicios daban por supuesta la separación espacio-temporal, por lo que la interacción entre los agentes principales era sumamente limitada. De ahí que las metodologías no presenciales fueran consideradas por muchos una enseñanza de segunda clase. La separación física no implica necesariamente una desvinculación funcional cuando el marco de acción se traslada al ciberespacio.

Así, la educación virtual puede darse en cualquier lugar y momento sin recintos precisos ni cerrados, sin que los aspectos temporales y geográficos sean un obstáculo. Por lo tanto, las tecnologías digitales hoy crean nuevos espacios para la interacción educativa, permitiendo

trascender el papel de auxiliar didáctico que usualmente se le asignaba a la tecnología educativa. Dejan de ser solo un medio o recurso didáctico para convertirse en un espacio material, simbólico y social en el que sedesenvuelven las acciones educativas con una impronta participativa y constructivista.

Autores como el sociólogo Jeremy Rifkin, advierten que habría que centrar la atención en las nuevas prácticas culturales y mentalidades que han madurado alrededor de las nuevas herramientas y plataformas tecnológicas, como puede observarse en la web 2.0, con un papel más activo del usuario, que se transforma de consumidor en prosumidor. (Rifkin, 2014).

En esta misma línea, y para relacionar estos cambios complejos en la educación, Julio Cabero Almenara propone incorporar la tecnología a la educación desde tres posiciones que el autor denomina “TIC”, “TAC” y “TEP”. (Cabero Almenara, 2015).

Desde la perspectiva de las TIC (Tecnologías de la información y comunicación), los recursos tecnológicos son percibidos como facilitadores para la transmisión de información y adaptables a cualquier situación de enseñanza, independientes de las características de los estudiantes, pudiendo conseguir con ellos una verdadera formación audiovisual, multimedia e hipertextual. Desde esta posición, los conocimientos que el docente debe tener para su utilización se centran en la vertiente tecnológica e instrumental, destacándose su visión transmisora.

Desde la posición de las TAC (Tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento), se piensa la tecnología como un instrumento facilitador del aprendizaje, con el objetivo de aprender de manera significativa.

Lo importante en esta visión es qué estrategias y metodologías se aplicarán para alcanzar los objetivos previstos y crear nuevas escenografías de comunicación para el aprendizaje,  reflexionando cómo puede usarse la tecnología para modificar la práctica docente.

Desde la posición de las TEP (Tecnologías para el empoderamiento y la participación), se trataría de percibirlas como instrumentos para la participación y la colaboración entre docentes y estudiantes, que además no tienen que estar situados necesariamente en el mismo espacio y tiempo. Se parte de la perspectiva que el aprendizaje tiene una dimensión social, y que la formación implica aprender en comunidad y ser capaz de interactuar y colaborar para construir el conocimiento. En este sentido, es importante tener en cuenta que el aprendizaje ya no se

produce solamente en las instituciones educativas, sino que es cada vez más ubicuo; de aquí que la función de las instituciones educativas sea hoy la de integración de diferentes aprendizajes que se producen en contextos diferenciados. Supone también que docente y estudiante sean más proactivos, y por tanto no solo consuman información, sino que también la creen.

Desde el Campus Virtual de la Universidad Nacional de Lanús, y en consonancia con los citados especialistas, se reconoce la complejidad de la relación entre la adopción de propuestas tecnológicas y las prácticas educativas, por la que se debe tener en cuenta tanto la relacionada

con los recursos (materiales y humanos), como con la formación docente o con iniciativas de política educativa.

Se asume también que incorporar dichas propuestas no es suficiente para mejorar la calidad de la educación. El avance e impacto de la esfera tecnológica en todo el sistema social exige una revisión continua de las condiciones y de los escenarios en los que la mencionada relación se establece y también adoptar un pensamiento en prospectiva que permita anticipar los cambios posibles en las instituciones educativas y en sus actores.

 

2.2 Descripción de la innovación

En este marco, el Campus Virtual UNLa se crea con la finalidad de acompañar el proceso de crecimiento y desarrollo de las ofertas académicas de la universidad -tanto trabajando sobre las propuestas ya existentes como promoviendo a la vez nuevas propuestas formativas de modalidad a distancia- y en particular, fomentar el uso de aulas virtuales como una extensión de las instancias presenciales (aula extendida).

El Campus Virtual de la UNLa es centralizado y transversal a los Departamentos y Secretarías, con los cuales trabaja articuladamente para optimizar las propuestas a distancia de la universidad.

La construcción de sus propuestas educativas, al igual que en la modalidad presencial, está basada en algunos de los principios que rigen la actividad académica de la universidad: la articulación de saberes, la problematización y la modalidad de trabajo en taller. Ellos traducen la idea de “priorizar la democratización del conocimiento” y han quedado expresados en el Proyecto Institucional de nuestra universidad.

Consideramos que las tecnologías digitales cumplen el papel de ampliar las redes de producción y transmisión de conocimiento y por inspirar la creación de ámbitos renovados para el trabajo académico entre docentes y estudiantes. En cuanto al colectivo docente, la inclusión de dichas tecnologías permite generar procesos de reflexión, en torno al sentido, la significación y las maneras de diseñar propuestas educativas capaces de enriquecer el marco actual de las prácticas universitarias.

Es posible afirmar que la inclusión de las tecnologías en las experiencias educativas abre oportunidades para que los docentes puedan interpelar su propio quehacer y el de otros, en pos de transformar las prácticas de enseñanza en la universidad. (Davini, 2015).

 

2.3 Proceso de implementación de la innovación

Este proyecto de gestión otorga suma importancia a la capacitación de los docentes en lo referido al diseño y planificación de entornos virtuales, a la inclusión de herramientas digitales que enriquezcan las prácticas de enseñanza, tanto presenciales como a distancia, y a la gestión de las aulas virtuales. Con este fin, el Campus Virtual UNLa ofrece capacitaciones en forma presencial y virtual y ha puesto en marcha un programa que ha denominado “P.RE.SEN.T.E. UNLa” – “Programa de reflexión y sensibilización sobre el uso de las TIC en la enseñanza superior universitaria”.

A través de “P.RE.SEN.T.E. UNLa” el Campus Virtual UNLa tiene la intención de fortalecer su tarea de acompañamiento para la inclusión en los entornos virtuales, de aquellas carreras y docentes que deciden ofertar cursadas con modalidad a distancia o de aquellas otras que opten por aulas extendidas para enriquecer la experiencia presencial.

Son objetivos de este programa:

– Generar instancias de actualización sobre las herramientas tecnológicas disponibles para llevar adelante las propuestas de enseñanza en la UNLa.

– Instalar un proceso de sensibilización permanente sobre el uso de las TIC en el ámbito de la educación universitaria del siglo XXI.

– Afianzar las relaciones intra-institucionales para el aprovechamiento de los recursos tecnológicos y humanos que permitan mejorar, profundizar y fortalecer el trabajo institucional sobre esta problemática.

Este programa ha organizado, además, diversas instancias de capacitación con objetivos acordes a los contenidos desarrollados en cada uno. A saber:

– Gestión de aulas virtuales: es una instancia destinada a docentes. Se trata de una capacitación donde se trabaja sobre el diseño de un aula virtual en la plataforma educativa Moodle. Se ofrece en la modalidad presencial y a distancia y durante todo el año.

– Microtalleres: es una instancia destinada a docentes y estudiantes. Son capacitaciones de corta duración sobre temas específicos que se van actualizando año tras año. Son de cursada presencial o a distancia y dentro de un calendario específico.

– Capacitaciones personalizadas: están destinadas a toda la comunidad UNLa. Se trata de capacitaciones que surgen espontáneamente ante la necesidad de despejar dudas sobre el uso de alguna/s herramienta/s o recurso/s de la plataforma. Pueden ser individuales o grupales y presenciales o a distancia.

 

2.4 Evaluación de resultados

En el siguiente gráfico puede apreciarse la evolución en estos diez años de las aulas virtuales creadas y de los docentes capacitados en el marco del Programa “PRESENTE UNLa”:

Gráfico 1. Desarrollo del Campus Virtual UNLa

Fuente: Elaboración propia – Dirección Campus Virtual UNLa.

El seguimiento y la evaluación de los proyectos de educación a distancia constituyen elementos sustantivos pues a partir de la identificación de logros, dificultades y demandas, posibilitan problematizar, valorar y resignificar las prácticas de enseñanza y de aprendizaje mediadas

por tecnologías, así como construir planes de mejora, en  el marco de los fundamentos y lineamientos establecidos en el proyecto institucional de educación a distancia.

El objetivo central de la evaluación que propone dicho proyecto es conocer los alcances, transiciones y problemas de las prácticas de educación a distancia, lo que implica visibilizar cuestiones vinculadas con el uso y apropiación pedagógica de las tecnologías y su impacto en las actividades académicas, para generar reflexión y debates que conduzcan a propuestas de mejora. Supone procesos de autoevaluación, evaluación diagnóstica, formativa y sumativa orientados a detectar necesidades y demandas, logros y efectos no previstos de la implementación, flexibilizar, ratificar o rectificar líneas de acción y apuntar al mejoramiento continuo. Considerada como una herramienta que permite a la institución fortalecer la calidad de los proyectos de Educación a Distancia, la propuesta de evaluación configura una práctica reflexiva que posibilita revisar las condiciones y los escenarios reales en donde se establecen las relaciones entre docente, estudiante, conocimiento y tecnología y anticipar de este modo, los cambios que promueven la igualdad de oportunidades y la excelencia.

 

  1. Conclusiones

Existen potencialidades institucionales que en nuestra universidad fortalecen las propuestas en la modalidad a distancia. Entre ellas pueden destacarse las decisiones de innovación y desarrollo del parque tecnológico; la incorporación de profesionales de distintos campos disciplinarios; la permanente ampliación de la oferta académica, y especialmente, los procesos de reflexión compartida e interdisciplinaria que van acompañando los cambios y transformaciones de orden tecnológico, comunicacional y pedagógico, que permite el hecho de ser el Campus Virtual una Dirección transversal a los Departamentos Académicos. Éstos se observan tanto en la reconceptualización de los espacios de intervención inicialmente previstos como en sus producciones.

Respecto a las dificultades a superar, cabe aún ampliar y fortalecer un conjunto de acciones que convoquen a mayor número de docentes a la participación en experiencias educativas con inclusión tecnológica, pues con ellas se abre la oportunidad de redefinir los modos de operación con el saber que se privilegian en la cultura universitaria. Todas éstas son cuestiones sobre las que la institución debe seguir trabajando en una articulación intra-institucional, privilegiando el diálogo al interior del colectivo docente.

 

Referencias

CABERO ALMENARA, J. (2015). Reflexiones educativas sobre las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Tecnología, Ciencia y Educación. Revista de carácter científico multidisciplinar, 1, 19-27.

DAVINI, M. C. (2015). La formación en la práctica docente. Colección voces de la educación. Buenos Aires. Paidós.

FAINHOLC, B. (1999). La interactividad en la educación a distancia. Ed. Paidós. Buenos Aires.

GARCÍA ARETIO, L. (Coord.); RUÍZ CORBELLA, M.; DOMÍNGUEZ

FIGAREDO, D. (2007). De la educación a distancia a la educación virtual. Ed. Ariel. Barcelona.

RIFKIN, J. (2014): La sociedad de coste marginal cero: el internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo, Barcelona, Paidós.

 

Reconocimientos

Esta experiencia de gestión es llevada adelante gracias al acompañamiento de un equipo de trabajo interdisciplinario que de manera articulada desarrolla actividades de enseñanza, investigación y cooperación. Gracias a este equipo es posible pensar en una gestión innovadora, va para el mismo un reconocimiento especial.

Pueden consultarse las actividades desarrolladas por el Campus Virtual UNLa en el siguiente enlace: http://campus.unla.edu.ar/

Tiempo de inclusión

Nota de Viento Sur publicada el 28 abril de 2020.

 

En este momento excepcional y ante la pandemia del Coronavirus, la UNLa y la universidad pública dicen “presente” para continuar construyendo una educación superior inclusiva.

La Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI) y la Asociación Civil FUSA lanzaron la aplicación «Nuestra Decisión», que brinda información oficial sobre temas de salud y permite solicitar asistencia en casos de violencia de género y/o denunciar vulneraciones de derechos sexuales y reproductivos.

Además, desde nuestra universidad se realizan también otras acciones tales como promocionar la confección de tapabocas transparentes para personas con discapacidad auditiva, a cargo del Voluntariado Social del Centro del Adulto/a Mayor.

Juliana Cabeza, Gladys Martínez y Marcela Méndez -docentes investigadoras del Centro del Adulto Mayor (CAM), la Comisión Asesora de Discapacidad (CAD), el Programa de Inclusión Universitaria para personas con discapacidad y el Departamento de Humanidades y Artes- abordan en esta charla el compromiso de generar una universidad cada vez más inclusiva y el acompañamiento a los y las estudiantes, en el marco de las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional.

¿Cuál es la importancia de lanzar aplicaciones para personas con discapacidad?

El acceso a la información es un derecho inherente al primer derecho que construye todo lo demás, la toma de decisiones, con sus dos implicancias: autonomía e independencia personal. Esto señala la relevancia de lanzar este tipo de apps. Además, con las dificultades de acceso a Internet en muchas zonas del interior de las provincias, las apps de los celulares marcan la democratización de la circulación de la información. 

Muchas veces no se visibilizan las múltiples barreras que se anteponen para el ejercicio operativo de los derechos de las Personas con Discapacidad (PcD). Estas apps y su difusión son esenciales para comenzar a derribar esas barreras. Su existencia también da cuenta de que para poder impulsar acciones desde la perspectiva del modelo social de la discapacidad es necesario tener en cuenta la accesibilidad no solo física (rampas, ascensores), sino también comunicacional.

¿Cómo es la situación de las personas con discapacidad ante la cuarentena? ¿Faltan medidas que las contemplen?

La situación es difícil. La perspectiva de discapacidad no está plasmada transversalmente pero, ante el claro rol social y redistribuidor de recursos del Estado conforme el enfoque del Gobierno actual, se va instalando lentamente y así se van corrigiendo problemas generados por esa ausencia. Se pueden citar varios ejemplos: en relación al Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio se dictó la Decisión Administrativa 490/2020 para las PcD que les permite transitar en las cercanías de su residencia habitual, beneficiándose especialmente a las PcD Psicosocial e Intelectual y personas con autismo (quienes más necesitan esas salidas). Otro es la configuración de la prestación a distancia para permitir la continuidad de los tratamientos y demás prestaciones de salud y ayuda escolar, fortaleciéndose, con el transcurso del tiempo, los respectivos soportes de tecnologías. Al igual que con el colectivo de personas mayores, las medidas orientadas al cuidado muchas veces desconocen las condiciones de vida de estas personas o limitan su derecho a la autonomía. La cuarentena ha permitido visibilizar barreras que previamente se encontraban naturalizadas pero que ahora pueden ser identificadas como dificultades sociales estructurales para la inclusión de la diversidad: aquí ha sido clave la voz de las ONG’s de PcD, las cuales hicieron y hacen llegar todos los problemas que hay con relación a las PcD y sus familias en el contexto de aislamiento por COVID 19.

 

¿Cuáles son los apoyos que se les brinda desde la UNLa a las/os estudiantes con discapacidad?

Desde la UNLa trabajamos hace años en la producción de accesibilidad con perspectiva de discapacidad -y en la transformación cultural para la eliminación de barreras culturales, comunicacionales, físicas y académica- y en la transversalización de esta perspectiva en toda la dinámica de la Universidad. En este momento inédito y en el marco del gran trabajo de virtualización que están realizando las universidades se presenta el gran desafío de la accesibilidad entendiendo que este proceso de aprendizaje/innovación lo está transitado el conjunto de las universidades públicas. Hay mucho para aprender de esta situación excepcional, y fundamentalmente con las PcD. Los apoyos que requieren algunas/os estudiantes con discapacidad se van construyendo con dinámica interactoral.

Los espacios institucionales desde donde se acompaña, asesora y articula para la configuración de los apoyos y ajustes necesarios son el Programa de Inclusión Universitaria para Personas con Discapacidad -perteneciente a la Dirección de Bienestar de la Secretaría de Bienestar y Compromiso Universitario- donde se trabaja específicamente en el acompañamiento/asesoramiento, en articulación con la Comisión Asesora de Discapacidad (CAD) perteneciente al Vicerrectorado (donde participan actores institucionales de toda la Universidad) en pos de ampliar las capacidades institucionales para dar respuesta desde la transdisciplina y la innovación.

El Campus Virtual de la UNLa (en articulación con la CAD y el Programa de Discapacidad) generó avances significativos en la transversalización de la perspectiva de discapacidad/accesibilidad, y la construcción de guías y herramientas para la accesibilidad  en las aulas virtuales. En las situaciones donde las/os estudiantes requieren de la accesibilización del material bibliográfico, nuestra Biblioteca Rodolfo Puiggrós realiza esa fundamental tarea en articulación con cada estudiante y las distintas carreras.

Creatividad Mayor

A partir de la obligación de usar barbijos caseros o elementos tapaboca, nariz y mentón, y ante las experiencias difundidas por personas sordas sobre su necesidad de acceder a la lectura de los labios del interlocutor y de la gestualidad de la cara y boca que complementa la comunicación con Lengua de Señas Argentinas (LSA), se empieza a plantear la necesidad del uso de barbijos transparentes. En respuesta a esta necesidad, el Voluntariado Social del Centro del Adulto/a Mayor de la UNLa viene realizando una campaña para promover la realización creativa de barbijos transparentes, invitando a la comunidad mayor a enviar videos en los que dan cuenta de cómo los confeccionan para inspirar a otras personas tanto en su uso como en su realización. Como sucede con todas las medidas para PcD, la promoción de este tipo de barbijos aporta a la comunidad en varios ámbitos: por ejemplo, en la comunicación con los niños y niñas empoderando el lenguaje corporal del cariño y la simpatía gestual tan limitados en este tiempo de COVID 19, en el cuidado de la salud de los pacientes con Coronavirus para acercar la calidez y la esperanza tan inherente a la condición humana, etc. También las mascarillas transparentes pueden ser utilizadas para sostener y hacer más seguro el cuidado de personas dependientes, como así también para favorecer la comunicación con personas mayores con deterioro auditivo o cognitivo, por ejemplo.

Las universidades y el compromiso de seguir enseñando

Por Laura Garbarini (UNLa), Silvia Martinelli (UNLu) y Verónica Weber (UNLPam). Integrantes del Comité Ejecutivo de la Red de Educación a Distancia de Argentina del Consejo Interuniversitario Nacional.

Nota publicada en web CIN.



En esta presentación compartiremos algunas reflexiones sobre el rol de la enseñanza universitaria en este contexto de pandemia, a partir de la experiencia de la Red Universitaria de Educación a Distancia de Argentina (RUEDA) del Consejo Interuniversitario nacional (CIN).

La mayor parte de las más de 50 instituciones universitarias nacionales y provinciales que conformamos esta red estamos acompañando la decisión política de seguir dando clases en esta coyuntura, bajo la opción pedagógica a distancia, fundamentalmente, porque creemos que la continuidad pedagógica del ciclo lectivo es una forma de hacer efectivo el derecho a la educación.

Entendemos que en el acuerdo para garantizar la continuidad pedagógica firmado entre el CIN y el Ministerio de Educación de la Nación renueva el compromiso universitario para con la Patria y se actualiza en esta coyuntura la misión social de la universidad como bien público.

En las universidades nacionales argentinas son históricos y sostenidos los principios de autonomía, cogobierno, libertad de pensamiento y gratuidad. Y, desde la vuelta a la democracia, estos conceptos se han enriquecido incorporando explícitamente el valor del compromiso social como una dimensión igualmente trascendente de la vida universitaria, una universidad comprometida con la comunidad de la que forma parte.

Valoramos los esfuerzos realizados para la recuperación de un Estado presente, capaz de actuar cada vez más y mejor como garante de los derechos de todos, tanto en cuestiones que hacen a la vida de la ciudadanía en general, como a la de los universitarios en particular.

Los integrantes de RUEDA somos representantes rectorales, y tenemos el mandato de promover el uso de las tecnologías digitales con criterios de pertinencia e inclusión social.

Nuestro propósito como red es consolidar el espacio de debate político -académico, de reflexión e intercambio para el análisis, diseño, coordinación, ejecución y evaluación de acciones de educación a distancia y educación mediada por tecnologías en el seno de las instituciones universitarias nacionales, formalizado por la RUEDA desde agosto de 1990, con la finalidad de promover la calidad de las propuestas académicas y fortalecer la democratización de la educación.

En este camino, las universidades argentinas formalizaron en 2017 la elaboración de sus Sistemas Institucionales de Educación a Distancia (SIED), algunos más avanzados, otros en sus inicios, todos en construcción permanente, ya que son evaluados cada seis años.

Esta formalización es resultado de una normativa ministerial, producto de varios años de trabajo y debate colectivo de una red federal, plural, diversa, como son diversas las realidades regionales e históricas de las universidades nacionales.

La necesidad de diseño del SIED y la experiencia de los procesos de acreditación de estos sistemas han comprometido a las universidades a diálogos internos dentro de cada comunidad educativa para reflexionar sobre las posibilidades de trabajo con las mediaciones tecnológicas. En este proceso se hizo imprescindible repensar la gestión, la formación docente, las características de los estudiantes, ya que cada SIED recobra sentido en el marco de su institución. Son propuestas situadas, porque están contextualizadas en las distintas realidades en las que las universidades desarrollan su actividad académica.

Esta coyuntura de pandemia, por ser inesperada y sorpresiva, interpeló a las universidades y a sus SIED a dar respuesta inmediata, pero no una respuesta improvisada, ya que, si bien los tiempos no permitieron desplegar completamente los saberes y experiencias desarrolladas para la formación docente -necesaria para el desempeño en la modalidad a distancia-, en cada universidad se definieron estrategias de trabajo para afrontar esta peculiar situación.

Gracias a los antecedentes con los que cuenta la red, se han podido elaborar propuestas que permiten afrontar esta coyuntura. Con diferentes realidades, con diversos recursos y posibilidades de conectividad, las universidades nacionales proponen alternativas, en diálogo con su comunidad académica y en continuo proceso de mejora.

 

Antecedentes de la educación a distancia en Argentina

La definición “clásica” dice que la educación a distancia es una modalidad que permite superar las limitaciones de tiempo y espacio, dedicada, especialmente, a aquellas poblaciones que, por razones familiares o laborales o por estar aislados geográficamente, no podían acercarse a las escuelas o instituciones educativas en general.

Es decir, tiene en cuenta a los estudiantes con otras realidades, otras necesidades, otras posibilidades.

Por otra lado, consideremos la antigüedad de la educación a distancia: si pensamos en la relación pedagógica mediada que la caracteriza, habría que situarse en los finales del siglo XIX, con las ofertas de enseñanza por correspondencia que aparecen en anuncios en periódicos de Boston hacia 1870 de la enseñanza de la taquigrafía por parte de Isaac Pitman, que él mismo había inventado en 1840, utilizando el Penny Post.

En nuestro país se puede mencionar como antecedente que, en 1935, la Escuela de Guerra de la Armada impartía cursos por correspondencia a sus oficiales y en 1940 se registra la comercialización de cursos de capacitación para adultos en un oficio. Entre las instituciones que distribuían estos cursos a distancia estaba la famosa Escuela Panamericana de Arte que divulgaba sus propuestas en numerosas revistas de historietas.

Para documentar ese recorrido, entre 2005 y 2007 desde la RUEDA llevó adelante el Programa de Investigación Histórica de la Educación a Distancia en Argentina. Se constituyó en un desafío inédito, pues su gestión fue cooperativa. El programa relevó datos de 1091 proyectos y 249 instituciones entre 1970 y el 2000.

En el marco de esa investigación, se señala que las instituciones públicas nacionales comenzaron a trabajar formalmente en educación a distancia en la década de 1960 cuando nació Telescuela Primaria y en 1963 Telescuela Técnica, dependientes del Ministerio de Educación una y del CONET la otra. Entre 1971 y 1975, con la intención de aplicar la radio y la televisión a la educación, el Ministerio de Educación incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo y Seguridad distintos cursos a distancia.

Otro momento necesario de destacar es que, para 1970 en la creación de la Universidad Nacional de Luján, la comisión de estudios de factibilidad destaca como uno de sus ejes estratégicos “el fomento de la educación a distancia, el abordaje educativo de las tecnologías“. En 1979 se funda la Asociación Argentina de Educación a Distancia.

Desde esos momentos, en todas las universidades se fueron presentando programas y proyectos. Sirve mencionar uno multitudinario, UBA XXI, de 1985, pensado y dirigido por la siempre presente Dra. Edith Litwin que utilizó materiales impresos, programas de radio, consultas a tutores por teléfono y con apertura de subsedes en distintos lugares del país.

En 1990 se creó la RUEDA y para 1992, en Mar del Plata, miembros de las universidades que la formaban en ese momento elaboran el documento “Lineamientos de política en educación a distancia” y se acuñó la definición: “La educación a distancia es una alternativa del mismo valor académico que la presencial, con características peculiares que le permiten adaptarse mejor a determinados problemas, cuestiones o contenidos respondiendo a políticas de democratización y mejoramiento de la calidad de la enseñanza”.

A posteriori, la RUEDA se convirtió en organismo consultor del CIN. Para el 2004 el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología promulgó la Resolución 1717/04 que regularizó la validez nacional de títulos de grado y posgrado desarrollados en modalidad a distancia.

La Ley de Educación Nacional N° 26.206/06 dedica el Título VIII a la educación a distancia y la define como “una opción pedagógica y didáctica aplicable a distintos niveles y modalidades del sistema educativo nacional, que coadyuva al logro de los objetivos de la política educativa y puede integrarse tanto a la educación formal como a la educación no formal”.

Entre 2015 y 2017, la RUEDA participó activamente de la reformulación de la resolución 1717/04 y se aprobó el documento sobre la opción pedagógica y didáctica de educación a distancia propuesto por el Consejo de Universidades. En la resolución surgida, la 2641/17, se estableció la formulación de los Sistemas Institucionales de Educación a Distancia (SIED) y sus mecanismos de validación.

Este breve recorrido intenta dar cuenta que en la educación a distancia existe una genuina intención de acercarse a los estudiantes, ir hacia ello, tender puentes, es decir, es un sistema que nace con la impronta de lograr el acceso y la continuidad de estudios, de democratizar el conocimiento.

Las universidades tenemos mucho recorrido investigado y publicado sobre la educación a distancia, una modalidad que reafirmamos tiene el mismo valor que la presencial y como tal es regulada por la Ley de Educación Nacional y por normas y resoluciones propias de nuestras instituciones.

Sin renunciar a los legítimos reclamos como trabajadores y trabajadoras de la educación, sostenemos que incluir educación a distancia en las aulas universitarias es entender, en este tiempo histórico, que es el lugar donde tenemos que estar sosteniendo la continuidad pedagógica porque tenemos como opción pedagógica, posibilidad y valor a la educación a distancia.

 

Interrogantes y tensiones en el contexto actual

En el contexto planteado y tomando en cuenta los antecedentes de la educación desde la RUEDA y mientras avanzamos en la definición de propuestas de la red y de cada universidad, se nos plantean una serie de interrogantes y tensiones en esta situación emergente, imprevista y extraordinaria que nos interpela y nos obliga a preguntarnos si hay que seguir dando clase o no; y, si respondemos afirmativamente, la pregunta obvia es cómo dar clase.

Ambas preguntas tienen su primer nivel de respuesta en las definiciones del Estado, que apoyan la continuidad de las clases en todos los niveles del sistema educativo, lineamiento al que adscriben la mayor parte de las universidades nacionales. En un segundo nivel de respuesta, aparece la preocupación por aspectos tecnológicos, pedagógicos y didácticos para un contexto de emergencia, imprevisto y repentino.

Desde RUEDA tenemos la convicción política y pedagógica de que es importante seguir dando clases y que es fundamental hacerlo desde la la modalidad a distancia como campo de saber específico de larga data en el mundo y en nuestro país.

En este sentido, interpretamos el actual como un momento único y potente en el que se evidencia la necesidad de incorporar mediaciones tecnológicas para enseñar. Cada universidad dispone de experiencia, estudio e investigación en el campo que permite a cada una elegir entornos, herramientas y recursos disponibles y/o posibles, en el marco de proyectos, programas y propuestas de intervención específicas en cada institución. En este contexto identificamos un riesgo que es también una tensión: la educación a distancia ha sido concebida a lo largo de su historia como una opción devaluada, considerada alternativa y de menor calidad, suele no reconocerse su potencialidad.

En el contexto actual, los aportes que se hagan desde esta modalidad sin duda van a mejorar los procesos que se desarrollen en cada caso. Sin embargo y sabiendo que va a traer grandes beneficios, tememos que la modalidad sea evaluada por lo que suceda en este contexto particular. La trampa que advertimos es: la educación a distancia es una opción que no se construye en unas semanas (así como tampoco se aprende a dar buenas clases presenciales en unas semanas). Entonces los SIED en cada universidad aportan propuestas y proyectos integrales de formación y desarrollo. La existencia de los SIED posibilita que esto suceda. Sin duda será un gran avance para la educación a distancia… Pero la educación a distancia es mucho más que esta contingencia en la que avanzamos más o menos organizadamente, apoyados en las construcciones previas en cada caso.

Desde la RUEDA alentamos a que cada universidad, cada facultad, cada departamento y cada docente revise, repiense y redefina sus clases tomando en consideración el contexto, la situación y las características de la institución, sus profesores y sus estudiantes y que para eso pueda aprovechar todos los aportes que se realizan desde la enseñanza y desde la modalidad. En los casos en que desde los SIED se estén organizando sistemáticas propuestas, programas o proyectos formativos aprovecharlos. Cuando no los haya de modo centralizado o institucional, aprovechar los recursos y herramientas que otras universidades nacionales y organismos gubernamentales y no gubernamentales ofrecen. Es decir, si bien en modo general, las universidades están desarrollando acciones en este sentido, aunque no todas son compulsivas o sistemáticas. En esos casos, como la RUEDA, los docentes del sistema universitario y de otros niveles pueden aprovechar las producciones y propuestas compartidas.

También, es importante señalar que no todo se puede virtualizar. Sin duda habrá contenidos, prácticas y propuestas que no pueden desarrollarse con mediación tecnológica. Desde nuestra perspectiva en cada institución serán casos a revisar y postergar hasta que se pueda volver a la presencialidad. Eso no implica dejar de impartir clases a través de lo que se considera presencialidad mediada, en la medida de lo posible.

Otra de las tensiones que identificamos refiere a por qué dar clase, y esto se relaciona con el derecho a estudiar de los estudiantes. Aquí nos preocupa la idea que sobrevuela (y vinculada a la tensión anterior) que supone que el a distancia bajará la calidad. También y relacionado con este punto, el temor a que los estudiantes no tengan los recursos simbólicos y materiales (dispositivos o conexión) necesarios.

En este aspecto, en primer lugar, decimos que las universidades a través del CIN están trabajando en mejorar las condiciones (facilitar acceso, conseguir que no consuma datos la navegación en entornos virtuales institucionales, etc). En segundo lugar, aclaramos que hay muchos estudiantes que van a poder acceder y es bueno que lo hagan. Reconocemos la posibilidad de estudiar en el tiempo que vamos a estar en aislamiento, que, además, para algunos, va a ser una buena oportunidad para avanzar en las carreras.

Claro que no somos ingenuos y entendemos que para muchos va a ser difícil, no solo porque no cuenten con conexión a Internet o porque el celular disponible no alcance para participar en las actividades virtuales, sino porque la situación económica, social y de salud haga complejo el momento. Estaremos esperando a todos los  estudiantes que no puedan o no quieran participar de la modalidad en el otro cuatrimestre. Pero queremos acompañar a todos los que sí puedan, dado que creemos fundamental que el Estado esté presente en este tiempo tan extraño y “líquido” que nos toca, y eso no es solo por el estudio. Entendemos que para muchos va a ser la conexión con el mundo y con una proyección positiva y a futuro.

Como última tensión,entendemos la preocupación de los docentes. Cuidarlos, cuidarnos atendiendo a nuestras obligaciones sin perder de vista los derechos. ¿Cómo pueden dar clase en una opción para la que no se formaron? Desde la RUEDA estamos convencidos de que el trabajo que se suele hacer presencial se puede hacer mediado tecnológicamente, no porque creamos que la manera de hacerlo sea poniendo una cámara y haciendo lo mismo que se hace en la presencia… Sino, construyendo mediaciones adecuadas para acompañar, guiar, explicar, desde otros recursos (una guía, un video, una actividad de intercambio en un foro).

Evidentemente, no es fácil esta traducción (así como para pasar de un idioma otro hacen falta traducciones que no son literales). La posición mayoritaria de la RUEDA considera que si preguntamos sobre si aprender a enseñar a distancia es posible en unas semanas, la respuesta sería no. Pero si la pregunta es si es mejor no hacer nada (en este contexto que no elegimos ni las instituciones, ni los docentes, ni los estudiantes), la respuesta es que, por supuesto, todo lo que hagamos va a ser mejor que nada.

Respecto del tiempo de trabajo y de estudio, hay un mito que supone que si las propuestas están disponibles las 24 horas, el tiempo de trabajo va a ser de todo el día a toda hora. Desterramos ese mito desde la RUEDA. Es fundamental definir encuadres adecuados que contemplen el trabajo docente con los tiempos en los que está previsto.

En mayor o menor medida y en el marco de diferentes proyectos, las universidades venían trabajando en propuestas completa o parcialmente virtuales (o en el apoyo a la presencialidad). En eso hay grandes diferencias entre instituciones, pero en las últimas semanas en todas ellas se crearon gran cantidad de aulas y diseñaron entornos de diferente tipo para construir comunicación y espacios de enseñanza y aprendizaje y en eso se está trabajando en cada SIED, con las diferencias que en cada institución se plantean y en donde promovemos que se asuma que, en un cuatrimestre extraordinario, habrá resoluciones ministeriales, institucionales y de cada asignatura que serán excepcionales también.

Este es un momento crítico. Es, también, una interesante oportunidad de repensar la enseñanza, desmitificar las propuestas, revisitar lo que hacemos, explorar nuevos formatos, entornos, posibilidades con las tecnologías de la época que nos toca. Lo mejor que puede pasarnos es que transitemos el cuatrimestre junto a nuestros estudiantes compartiendo con cada uno de ellos las incertidumbres, las inquietudes, las preocupaciones y ocupaciones en este tiempo desconcertante.

Ojalá que lo aprovechemos para estar juntos, para que quien quiera y pueda avanzar en sus estudios tenga la oportunidad de hacerlo.

Para finalizar, esperamos que al terminar el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio seamos mejores profesores porque nos hicimos cargo de la situación, porque acompañamos y estuvimos presentes con nuestros estudiantes, porque nos cuidamos entre todos para estar bien. En definitiva, es nuestro deseo que la experiencia de este tiempo nos modifique, nos ayude a crecer y nos sirva para aprender.

 

Reflexiones presentadas el miércoles 1° de abril de 2020 en la serie de webinars “Educación y creatividad en tiempos de #coronavirus”, organizada por Wikimedia y la Universidad Virtual de de Universidad Nacional de Quilmes , a quienes agradecemos la invitación a participar.

 

La regulación de Internet en la Argentina



Por Aritz Recalde y Luciana Contissa >>

Internet es uno de los instrumentos de producción y de divulgación cultural más importante de la historia humana. ​Quien lo administre tendrá una herramienta política fundamental del orden geopolítico internacional.
Tal cual lo denunció en el año 2013 Edward Snowden, las agencias públicas norteamericanas en acuerdo con las corporaciones privadas que proveen de Internet, reúnen, ordenan y utilizan la información de las personas y de los gobernantes. Las nuevas tecnologías son el medio para implementar el sistema de espionaje, manipulación y de control más efectivo que haya existido.

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Internet y la economía

Internet y sus aplicaciones son un recurso fundamental para el desarrollo productivo de los países. Desde allí se movilizan las finanzas, se instalan consumos, marcas y tendencias en la población y se pone en juego la posibilidad de alcanzar la independencia económica.
La administración de las nuevas tecnologías conforma un importante negocio. Los proveedores de Internet en el país se integran en monopolios de telecomunicación y un grupo reducido de corporaciones administran esta y otras actividades como la televisión por suscripción y la telefonía. En Argentina los tubos, cables, fibra óptica, routers y centros de datos, son controlados por las mismas empresas que proveen servicios de telecomunicaciones. El mercado tiene tres compañías protagonistas: Cablevisión (Grupo Clarín), Speedy (Telefónica) y Arnet (Telecom). Telecom y Cablevisión se fusionaron en el último gobierno.
La conexión de Argentina con Internet depende, casi en su totalidad, de tres cables submarinos que convergen en la localidad de Las Toninas. El despliegue de la infraestructura está en manos de un puñado de corporaciones privadas nacionales y multinacionales.

Internet: orden público y defensa nacional

Internet recibe, ordena y utiliza información de los individuos y es por eso que se pone en juego su privacidad, su libertad y su seguridad. Las corporaciones manipulan los datos registrados en los buscadores como Google o Yahoo, las geo-referencias de los GPS de los celulares, la información de los chats y las llamadas telefónicas. Utilizan también la inmensa masa de datos que circulan en las redes sociales.
Internet ha contribuido a que la información y los bienes culturales circulen superando limitantes de distancias, costos y formatos y cumple una función central en la construcción de la identidad colectiva de la comunidad nacional.
Potencialmente, a partir de Internet se pueden desprestigiar regímenes políticos, debilitar gobiernos y movilizar a la opinión pública. De la misma manera que se logra a partir de los medios tradicionales, pero con un alcance superior y con mucho menor costo.
La regulación y el manejo de las nuevas tecnologías conforman un tema central de la defensa nacional y ningún Estado soberano puede dejar su desenvolvimiento en manos de la imprevisión. Geopolíticamente hablando, Internet tiene la fuerza de un ejército de millones de hombres que no se detienen en las fronteras y que ingresan a combatir en todos los rincones.

Proteger individuos, pueblos y naciones

El desenvolvimiento de Internet adquiere connotaciones de orden económico, político y de seguridad nacional. Frente a esta realidad el Estado Nacional debe favorecer y perfeccionar:

  • El acceso democrático a Internet y a las nuevas tecnologías;
  • La libertad y la privacidad de los individuos que utilizan el sistema;
  • La lucha contra los delitos informáticos comerciales, contra los menores, contra el Estado y la seguridad de las personas;

Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios invirtió importantes recursos en fibra óptica. Con esta acción se garantizó el acceso a Internet en muchos lugares donde el sector privado no invierte. Como complemento, el programa Conectar Igualdad distribuyó computadoras para disminuir la brecha digital.

La ley 25.326/00 estableció los “Principios generales relativos a la protección de datos. Derechos de los titulares de datos. Usuarios y responsables de archivos, registros y bancos de datos. Control. Sanciones. Acción de protección de los datos personales”.

En Argentina se sancionaron algunas normas para combatir estos delitos. La ley 26.388/08 regula Delitos Informáticos y la 26.904/13 protege la integridad sexual delos  menores. La ley 27.126/15 le otorga a la Agencia Federal de Inteligencia facultades para enfrentar los ciberdelitos. En el país existe una Dirección Nacional de Ciberseguridad y la resolución 829/19 aprobó la Estrategia Nacional de Ciberseguridad.

Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios invirtió importantes recursos en fibra óptica. Con esta acción se garantizó el acceso a Internet en muchos lugares donde el sector privado no invierte. Como complemento, el programa Conectar Igualdad distribuyó computadoras para disminuir la brecha digital.
La ley 25.326/00 estableció los “Principios generales relativos a la protección de datos. Derechos de los titulares de datos. Usuarios y responsables de archivos, registros y bancos de datos. Control. Sanciones. Acción de protección de los datos personales”.

En Argentina se sancionaron algunas normas para combatir estos delitos. La ley 26.388/08 regula Delitos Informáticos y la 26.904/13 protege la integridad sexual delos  menores. La ley 27.126/15 le otorga a la Agencia
  • La circulación de información veraz combatiendo la falsedad informativa e impidiendo la desestabilización social y priorizando el orden colectivo;
  • La formación y conservación de una cultura federal y nacional en el país, garantizando el derecho de cada pueblo a ejercer su identidad;
  • El desenvolvimiento de la empresa y de la economía argentina;
  • La estabilidad política y la defensa nacional.

La no regulación beneficia a las corporaciones

La idea de “Gobernanza de Internet” se trató en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información organizada por las Naciones Unidas. La gobernanza supone que los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil aplican una serie de principios o procedimientos generales para la utilización de Internet, garantizando así su libre desarrollo y evolución. Sin embargo, las reglas de esa gobernanza fueron establecidas inicialmente por los Estados Unidos cuando decidieron privatizar y comercializar Internet.
Existen espacios de discusión —como el Foro Mundial para la Gobernanza de Internet— que promueven principios rectores para guiar su funcionamiento, pero allí no se toman decisiones sobre su administración.
El crecimiento acelerado y la actualización permanente de la tecnología dificultaron el necesario y estratégico debate acerca de la necesaria regulación de Internet. Asimismo, en el caso argentino y sudamericano la dependencia con los Estados Unidos trajo aparejada la asimilación de su ideología. Las corporaciones norteamericanas difunden el mito de la supuesta horizontalidad y libertad del sistema, que justifica su actual funcionamiento.
En el siglo XX la “libertad de prensa” se convirtió en la justificación del dominio informativo de las firmas extranjeras, que hicieron de la noticia un instrumento político y comercial. En nombre de la libertad, lo que se hizo fue suprimirla y los pueblos y los gobiernos quedaron sujetos a las operaciones de las corporaciones. De manera similar, actualmente se difunde la supuesta naturaleza libre de Internet, que no puede tener limitantes de fronteras para su desenvolvimiento. Se ha erigido de esta manera la ficción de que la circulación de datos es democrática y neutral y que les permite a todos los individuos la misma posibilidad de expresarse.
Lejos de este escenario, un grupo de corporaciones norteamericanas ligadas a los gobiernos y a los factores de poder de cada país ordenan y administran aspectos trocales del funcionamiento de Internet. No es la democracia en red la forma en que circula la información, sino que son la lógica comercial y los intereses políticos los que ordenan el sistema.
Los organismos internacionales, que delinean los principios que debe guiar la regulación de Internet no garantizan la trasparencia en su funcionamiento. En realidad, en la mayoría de los Estados del planeta son las corporaciones y el poder político norteamericano quienes ordenan los flujos de datos y su utilización.

Los modelos actuales de organización de Internet

Los Gobiernos de las principales naciones del planeta están impulsando tres grandes estrategias de funcionamiento:
– Modelo 1. Auto-regulación y privatismo: lo promueven los Estados Unidos. En nombre de la no regulación gubernamental y de la libertad se le otorga el poder a las corporaciones norteamericanas que desarrollaron y que controlan el desenvolvimiento de Internet y que garantizan el sistema de manipulación y de espionaje.
– Modelo 2. Regulación pública en el marco del mercado privado abierto: lo proponen los países europeos en encuentros internacionales. Los Estados buscan integrar un sistema mixto de propiedad pública y privada con regulaciones que garanticen los derechos individuales, colectivos y nacionales de los usuarios. Los escándalos desatados por los espionajes realizados a mandatarios europeos, oficiaron como un llamado de atención sobre la fragilidad de sus Estados frente al avance de las nuevas tecnologías.
– Modelo 3. Control estatal: China impulsa un esquema regulado por el Poder político Central. El Estado impulsó un importante plan de democratización del acceso a la red en el país y en 2016 ya había 750 millones de personas conectadas. Desde el año 2000 el Gobierno aplica el Escudo Dorado o cortafuegos que orienta el acceso a los datos de los usuarios. En 2010 publicaron el Libro Blanco que reivindica la soberanía nacional china sobre el funcionamiento de Internet. En China hay importantes empresas controladas o cogestionadas por el Estado que proveen buscadores (Baidu), mercados de pago (Alibaba), plataforma de videos (Alibaba desarrolla YoukuTudou), redes sociales, video juegos y mensajería instantánea (Telecendesarrolló Wechat, Qzone y Alibaba a Sina Weibo). 

Perspectivas

En la Argentina Internet funciona en base a los principios de los Modelos 1 y 2, aunque el primer esquema es el predominante ya que las principales plataformas y el software utilizado es norteamericano. La infraestructura que permite la conectividad está en manos de empresas privadas.
La ley 27.078/14 declaró «de interés público el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las Telecomunicaciones, y sus recursos asociados, estableciendo y garantizando la completa neutralidad de las redes». Si bien la norma se propone garantizar la «neutralidad de la redes», este principio no se ha logrado. Los proveedores de servicios de conectividad interfieren en lo que circula en Internet y los bienes culturales extranjeros, principalmente norteamericanos, tienen total primacía por sobre los nacionales, sometiendo a la población argentina a potenciales manipulaciones y desprotección de sus datos personales.
La no regulación de Internet en niveles como el de infraestructura y contenidos, funciona como una regulación a favor de las corporaciones. En este marco, creemos que las organizaciones libres del pueblo y el Estado deben intervenir en la fijación de normas que garanticen la defensa de los derechos sociales y públicos de los usuarios de Internet.
Asimismo, nuestro país tiene que promover acciones y normas de carácter regional. El MERCOSUR y el conjunto de Estados sudamericanos deberían consensuar criterios para luego impulsarlos en los foros y encuentros internacionales que debaten la Gobernanza de Internet, para poder lograr que sus principios rectores contemplen también la soberanía y defensa nacionales de los países de la región. 


En el Ministerio de Defensa existe una Subsecretaría de Ciberdefensa compuesta por tres áreas: Coordinación de Infraestructura Tecnológica, Dirección de Protocolos y Asuntos Regulatorios de la Ciberdefensa y una Dirección de Políticas y Seguridad de la Información.